Las acusaciones, presentadas el 5 de febrero, surgen de una disputa de poder en el Grupo Lagardère en 2018, en la que estaban involucrados un fondo de inversión catarí y el conglomerado de medios francés. Al-Khelaifi está acusado de influir en la votación dentro del consejo de administración de Lagardère, comprometiendo la independencia de los accionistas. Sin embargo, una fuente cercana a él ha rechazado las acusaciones, asegurando que el caso carece de fundamento y que está siendo injustamente señalado debido a su alto perfil.
El caso está vinculado a un periodo de intensa lucha corporativa en Lagardère, con dos facciones enfrentadas por el control de la empresa. Por un lado, el fondo Amber Capital de Vincent Bolloré y, por otro, Bernard Arnault y su grupo LVMH, mientras que la Qatar Holding LLC, una subsidiaria del fondo soberano de Catar, jugaba un papel clave.
Inicialmente, la empresa catarí respaldó las resoluciones de Amber Capital en abril de 2018, pero cinco días después cambió su voto a favor de las propuestas de Arnaud Lagardère. Este giro ha sido un punto clave en la investigación en curso.
Al-Khelaifi ha enfrentado varios desafíos legales en el pasado, pero ha negado cualquier delito. También fue acusado en relación con las candidaturas de Catar para albergar los Campeonatos Mundiales de Atletismo de 2017 y 2019, aunque esos cargos fueron retirados en febrero de 2023.
Además, la justicia francesa investiga su presunta implicación en el secuestro del lobista franco-argelino Tayeb Benabderrahmane, una acusación que Al-Khelaifi ha negado rotundamente, llegando a presentar sus propias acciones legales en respuesta.
Este caso pone de manifiesto una compleja red de disputas de poder dentro del Grupo Lagardère y podría tener un impacto significativo en el futuro de Al-Khelaifi en el mundo del deporte y los negocios a nivel global.
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